Mangaka Pide la Cancelación del Anime de Mii-chan to Yamada-san

El anuncio de la adaptación al anime de Mii-chan to Yamada-san me está mostrando lados de personas de la industria que nunca imaginé ver. Primero tuvimos el caso de la animadora Terumi Nishii, quien dijo que desprecia a todos los involucrados en el anime. Ahora les traigo el caso del mangaka Kashiwagi Daiki, quien pidió en su Twitter que el anime fuera cancelado.
Kashiwagi Daiki es un mangaka con alrededor de 15 mil seguidores en Twitter que, por lo que pude notar, trabaja principalmente publicando sus mangas de forma independiente en la web a través de sus perfiles, más que en una revista tradicional (aunque puedo estar equivocado).
Se convirtió en tema de conversación tras pedir públicamente que Mii-chan to Yamada-san no fuera adaptado al anime. Su motivo es que teme que su hija, quien tiene retraso en el desarrollo, algún día regrese de la escuela diciendo que alguien la llamó «Mii-chan».
Estos son los tuits de Kashiwagi Daiki:

«Como padre de una hija con retraso en el desarrollo que el próximo año entrará a la escuela primaria, realmente no quiero que Mii-chan tenga una adaptación al anime. De verdad no lo quiero. Me da miedo.
Si algún día mi hija llega a casa diciendo: ‘En la escuela me llamaron Mii-chan… se rieron de mí’, no sé cómo reaccionaré.
¿Mientras venda, todo está permitido?
Creo que esto podría convertirse en una tendencia peligrosa capaz de echar por tierra todos los esfuerzos que las personas con discapacidad, sus familias y la sociedad han acumulado durante años para que puedan vivir un poco mejor.
En este país existe un mundo llamado ‘apoyo a las personas con discapacidad’ y ‘apoyo al desarrollo’, que casi nunca aparece en los medios comerciales y que, incluso cuando aparece, rara vez vende.
Mii-chan se ha convertido en una obra cuya forma de representar el tema facilita que la gente arroje piedras, sin pensarlo dos veces, contra todo lo que estos profesionales y familias han construido con tanto esfuerzo durante años, además de herir a quienes viven esta realidad en carne propia.»

Solo he leído cinco o seis capítulos de Mii-chan to Yamada-san. Por lo que pude ver, Mii-chan, una de las protagonistas, presenta importantes dificultades de desarrollo y para comprender situaciones de la vida cotidiana. No sabe leer y también tiene muchas dificultades para aprender e interpretar lo que sucede a su alrededor.
Por ejemplo, al comienzo de la historia, varias personas se burlan de ella porque no puede leer kanji. Después, una chica se ofrece a enseñarle, pero Mii-chan tiene muchas dificultades para seguir las explicaciones. Se distrae, golpea la mesa, se irrita durante la clase y, al final, la chica termina renunciando a enseñarle.
Hay otro punto más: al parecer, el término «Mii-chan» ha empezado a utilizarse como un insulto en algunas partes de Japón (incluso antes del anime). Algunas personas ya utilizaban ese apodo de forma despectiva para referirse a mujeres que presentan ciertos comportamientos asociados con el personaje.
La preocupación de Kashiwagi Daiki es que, con la popularidad del anime, ese uso ofensivo del término se extienda aún más. Debo admitir que me sorprendió ver a un mangaka pidiendo públicamente que se cancelara la adaptación al anime de la obra de otro mangaka.
